Apenas dos días después de una actuación impresionante en Monsters of Rock , Savatage regresó a São Paulo el lunes 21 para un espectáculo memorable en el Espaço Unimed.
La legendaria banda de metal progresivo, conocida por su habilidad para combinar la pesadez y la melodía con narrativas épicas, ofreció una actuación que quedará grabada en la memoria de los fans brasileños. El público, aún eufórico por la energía del festival, llegó con gran expectación, ansioso por un repertorio más extenso que prometía revisitar los grandes clásicos de la banda. El acto de apertura estuvo a cargo de Opeth , quien ofreció una intensa experiencia sonora, combinando pesadez, melodía y emoción, cautivando tanto a los fans de siempre como a quienes los vieron por primera vez.
La formación actual de Opeth , compuesta por Mikael Åkerfeldt (voz y guitarra), Fredrik Åkesson (guitarra), Martín Méndez (bajo), Joakim Svalberg (teclados) y Sami Karppinen (batería), demostró una sinergia impecable sobre el escenario. Mikael, como siempre, fue el centro de atención, alternando con soltura entre voces guturales y limpias, además de interactuar con el público con su característico carisma y sus comentarios humorísticos entre canción y canción. La banda, que ha pasado por varias etapas sonoras, presentó un repertorio que equilibraba su lado más pesado con momentos introspectivos, complaciendo a todos los gustos dentro de su vasta discografía.
El espectáculo comenzó con la suave "§1", seguida de la potente "Master's Apprentices", del álbum Deliverance (2002), que cautivó al público de inmediato con sus riffs potentes y transiciones complejas. A continuación, "The Leper Affinity", del clásico Blackwater Park (2001), mantuvo la intensa atmósfera con su oscura introducción y la voz visceral de Åkerfeldt. Estos dos temas iniciales demostraron que Opeth estaba ahí para consolidar su relevancia como una de las bandas más influyentes del género, y fueron recibidos con entusiasmo por el público paulista.
Tras este impactante comienzo, el mesurado "§7" del álbum Last Will And Testament (2024) mostró el experimentalismo característico de la banda. Bajaron el ritmo con "In My Time of Need", del álbum Damnation (2003), una balada melancólica que destacó la versatilidad de Mikael como vocalista y la sensibilidad de la banda para crear atmósferas emotivas. A este momento de introspección le siguió "Ghost of Perdition", del álbum homónimo de 2005, que volvió a la pesadez y la complejidad, con los teclados de Svalberg destacando, enriqueciendo la densidad sonora de la composición.
El bis incluyó dos momentos clave: "Sorceress", la canción principal de su álbum de 2016, mostró un sonido influenciado por el rock progresivo de los 70, revelando la fase más reciente y experimental de la banda. Luego, cerraron con "Deliverance", una epopeya de más de 13 minutos que sintetiza a la perfección la esencia de Opeth: pesadez, técnica y emoción. Incluso con un sonido más introspectivo y sombrío en comparación con el acto principal, Opeth cautivó al público con su actuación precisa y cautivadora.
Savatage subió al escenario con una formación que combinaba veteranos y nuevos talentos, manteniendo viva la esencia de la banda. La formación incluía a Zak Stevens (voz), Chris Caffery (guitarra), Johnny Lee Middleton (bajo), Jeff Plate (batería) y Al Pitrelli (guitarra). Sin el fundador Jon Oliva (teclados y voz), la banda contó con dos teclistas, Paulo Cuevas y Shawn McNair, para cubrir la ausencia. La química entre los músicos era evidente, honrando el legado del grupo, especialmente el de Chris Oliva , a la vez que infundía nueva energía en sus actuaciones.
El espectáculo comenzó con el instrumental "The Ocean", que incluyó un fragmento de "City Beneath the Surface", preparando al público para una noche emocionante. Después, "Welcome" y "Jesus Saves" animaron al público, con Zak Stevens demostrando su maestría vocal y presencia escénica. Un momento inusual ocurrió cuando la banda anunció por error "Sirens" como "The Wake of Magellan", lo que generó risas y una interacción relajada con el público, reforzando el carisma del grupo.
El repertorio funcionó como un recorrido por la discografía de Savatage, destacando temas como "Strange Wings" y "Gutter Ballet", que evocaron nostalgia y emoción entre los fans de toda la vida. Canciones como "Dead Winter Dead" y "The Storm" —esta última con una extensa introducción de Pitrelli— demostraron el virtuosismo técnico de la banda. "Chance" rindió homenaje a diversas naciones, culminando con la bandera brasileña en la pantalla, lo que provocó un entusiasta aplauso.
Los temas "Edge of Thorns" y "The Hourglass" mantuvieron la intensidad, demostrando que Savatage sigue impactando en directo. Uno de los momentos más destacados de la actuación fue la interpretación de "Believe", con Jon Oliva apareciendo en la pantalla al piano y asumiendo la voz inicial. La entrada de la banda tras el estribillo creó un momento de profunda emoción, especialmente durante el solo, que rindió homenaje al fallecido Criss Oliva . El público, conmovido, cantó al unísono, transformando la canción en un verdadero himno de celebración y recuerdo.
El bis incluyó la poderosa "Poder de la Noche", con Zak Stevens vistiendo la camiseta de la selección brasileña de fútbol, un gesto que cautivó al público. Para cerrar la noche, "Hall of the Mountain King" se interpretó con una energía explosiva, poniendo fin a una velada memorable.
La actuación en el Espaço Unimed no fue solo una repetición de Monsters of Rock, sino una entrega completa que brindó una experiencia íntima y especial, reforzando el fuerte vínculo entre Savatage y su público brasileño. Una actuación grandiosa que demuestra que la banda está en plena forma para seguir honrando su legado.
Vea las fotos de Wellington Penilha :




















