Troops of Doom es una banda que irrumpió en la escena con su death/thrash de primer nivel. Su formación cuenta con músicos increíbles, incluyendo al legendario guitarrista Jairo “Tormentor” Guedz. Su música nos transporta directamente al metal extremo de los 80 y 90. En su álbum debut, Antichrist Reborn (2022), la banda presentó al mundo una obra poderosa, llena de técnica, brutalidad y garra. Por lo tanto, se convirtió en uno de los discos más destacados de ese año.
Ahora, en 2024, la banda regresa con su segundo álbum, A Mass to The Grotesque. El álbum estará disponible el 31 de mayo (a través de Alma Mater Records). Tuvimos la oportunidad de escucharlo por adelantado (muchas gracias al gran Jairo Guedz por enviárnoslo). Y ahora les contamos qué les depara este álbum a los fans.
Trabajo basado en Oldschool
El primer punto que debemos destacar es el cambio en la producción del álbum. En esta ocasión, la banda trabajó con André Moraes (quien ya había colaborado con Sepultura). Las grabaciones se realizaron en Estúdio Audio Porto, en Porto Alegre. Sin embargo, la mezcla y masterización de las canciones se llevaron a cabo en Morrisound Recording, en Tampa, Florida, a cargo del legendario Jim Morris. Morris ha trabajado con bandas como Morbid Angel, Death, Cannibal Corpsey Deicide, entre otras.
El resultado fue algo más limpio y orgánico, sin renunciar a la crudeza y agresividad de la banda, permitiendo además que las melodías destacaran en medio de esta brutalidad. El álbum también cuenta con una increíble portada del maestro Dan Seagrave , quien ha trabajado anteriormente con Entombed, Benediction, Suffocation, Pestilence, entre otros. Esto le añadió un toque clásico adicional al álbum.
Las Tropas de la Perdición vuelven a hacer del metal algo "malo"
El álbum comienza con el tema instrumental “Solve Et Coagula – Introduction”. Es una pista inquietante que crea una atmósfera de terror y la sensación de que algo malo se avecina. A continuación, “Chapels Of The Unholy” irrumpe con un potente riff de guitarra. Alex Kafer la batería de Alexandre Oliveira domina el ritmo con golpes precisos y feroces. La canción habla de un ritual con velas negras, pipas que invocan demonios y la sentencia de ir al infierno y regresar, como se puede ver en el fragmento:
“El predicador, ahora buscador,
en reinos oscuros,
su fe derrocada,
buscando algo puro,
odia a todos los santos,
la profecía en llamas,
todos los hombres, deshonrados,
condenados al infierno y de vuelta”.
«Dawn of Mephisto» comienza con un hipnotizante lick de guitarra antes de dar paso a un riff apagado con influencias thrash. El tema presenta un estribillo pegadizo, donde Kafer vuelve a demostrar la potencia de su voz, mientras que el dúo de guitarristas Jairo y Marcelo Vasco ofrece un riff claramente inspirado en bandas de heavy metal, dándole a la canción un tono épico. Este es uno de los grandes momentos que demuestra la versatilidad de la banda.
Música con diferentes estilos, pero siempre con mucho peso
En “Denied Divinity”, la banda presenta un sonido más directo y sencillo, siguiendo la línea death/thrash, con voces que alternan entre lo más agresivo y lo más normal, además de un solo de guitarra impresionante. “The Impostor King” evoca a Behemoth en muchos aspectos, con riffs que rozan el blackened death metal, y posee una energía que hará que este tema funcione muy bien en directo. “Faithless Requiem” es otro ataque implacable, con un sonido de guitarra que te hace balancearte, tal es la potencia del riff creado por Guedz y Vasco.
Gracias a esto, termina siendo uno de los temas más pesados del álbum, con un solo destrozado justo al principio, con Kafer sonando monstruoso y la batería incansable entregando blast beats y fills que harán que cualquiera mueva la cabeza al mismo ritmo.
“Psalm 7:8 – God of Bizarre” es más pausado, con un tempo que recuerda mucho al Slayer en “Seasons In The Abyss”, y además cuenta con otra gran interpretación de Kafer, ritmos frenéticos y un solo de guitarra alucinante. Los más de ocho minutos de la canción pueden parecer abrumadores al principio, pero es tan buena que ni te das cuenta de que se acaba.

El álbum supera a su predecesor con mucha mayor agresividad
La velocidad regresa con "Terror Inheritance", con una lluvia de riffs, un coro enérgico y la potencia necesaria para energizar al público en un concierto. Otra canción que sonará genial en vivo. "The Grotesque" muestra a la banda alternando entre velocidad y partes más mesuradas, destacando la batería de Alexandre, llena de blast beats, y la voz de Kafer, que da otra lección sobre cómo se debe cantar el metal extremo.
"Blood Upon The Throne" tiene un riff monstruoso y malvado, que destaca por su pesadez y su fuerza doom metal. Esta es otra canción que no se ciñe a un solo ritmo, y tiene partes más rápidas donde el thrash metal se impone, y ni siquiera te das cuenta de que ya han pasado tres minutos.
El álbum cierra con "Venomous Creed", que presenta momentos intrincados con excelentes breaks de batería. De nuevo, la alternancia entre tempo y velocidad está presente, y otro gran solo marca el final de este alucinante viaje al infierno.
Con este lanzamiento, The Troops of Doom demuestra que no solo viven del pasado de sus miembros. Y que la banda ya es uno de los nombres más importantes del metal nacional e internacional, con un álbum de primera. La estructura de cada canción cautiva al oyente, y te encontrarás escuchando el álbum desde el principio varias veces, tal es la calidad de cada tema y lo bien que funcionan juntos en general.
¡Aunque apenas estamos en mayo, no sería prematuro decir que este es un fuerte candidato para el premio al mejor álbum del año!
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