En 1996, Soundgarden dio los primeros pasos en lo que se convertiría en su largo paréntesis de trece años con el lanzamiento del álbum Down on the Upside

A pesar de haber debutado en el número 2 de las listas de Billboard e incluir éxitos como "Pretty Noose" y "Burden in my Hand", la grabación estuvo marcada por el agotamiento creativo del grupo, una bomba de relojería que explotó al año siguiente, en 1997.

Cambio de productor y diferentes puntos de vista entre los miembros de la banda  

En el aclamado álbum Superunknown (1994), Soundgarden colaboró ​​con el productor Michael Beinhorn para perfeccionar los detalles y mediar en los conflictos. Este papel fue fundamental, ya que existía un constante choque de visiones internas: el vocalista Chris Cornell buscaba composiciones más melódicas y acústicas, mientras que el guitarrista Kim Thayil defendía mantener la contundencia y los riffs con afinación grave que hicieron famosa a la banda. 

Sin embargo, en Down on the Upside, los miembros de la banda decidieron encargarse de la producción junto al ingeniero de sonido Adam Kasper. Sin nadie que gestionara la situación, el ambiente en el estudio quedó dominado por las diferencias musicales entre ambos. Esta lucha de poder no solo agotó la energía creativa del grupo, sino que también reabrió heridas internas que, meses después, sanarían durante la turbulenta gira de promoción del álbum. 

La implosión ocurrida durante un concierto en Hawái en 1997 supuso el fin de la actividad de Soundgarden 

En medio de una intensa agenda de conciertos y actividades promocionales para la gira anterior, el agotamiento mental no se limitó a las sesiones de grabación, sino que también se hizo presente en el escenario. Como una bomba a punto de estallar, el ambiente entre bastidores era tenso, con los miembros distanciándose unos de otros y recurriendo constantemente al alcohol como válvula de escape. Esta válvula dejó de funcionar el 9 de febrero de 1997 en Honolulu, Hawái, en el que fue el último concierto de la formación clásica.

El bajista Ben Shepherd, molesto por los fallos en su equipo, arrojó su bajo al escenario, hizo gestos obscenos al público y abandonó el concierto furioso. La reacción en cadena fue inmediata: Kim y el baterista Matt Cameron también le dieron la espalda y lo siguieron tras bambalinas, dejando a Chris Cornell solo frente a un público desconcertado y una banda que acababa de desintegrarse. 

El vocalista intentó salvar la noche volviendo al escenario con una guitarra acústica para un bis, pero el daño era irreversible. Exactamente dos meses después, el 9 de abril, un comunicado de prensa oficial anunció el fin de Soundgarden debido a "diferencias de intereses". 

La banda estuvo inactiva durante 13 años y regresó en 2010

El paréntesis duró trece largos años, interrumpidos únicamente por el sorprendente regreso del grupo en 2010. Durante este periodo, Chris Cornell formó Audioslave junto a Tom Morello, Brad Wilk y Tim Commerford, antiguos miembros de Rage Against the Machine, convirtiéndose en uno de los supergrupos más importantes de la historia del rock. Matt Cameron se unió a Pearl Jam en 1998, banda que abandonaría recién en 2025.

Por otro lado, Kim Thayil y Ben Shepherd adoptaron posturas más discretas en la escena musical. El guitarrista se centró en colaboraciones ocasionales, como su participación en el proyecto de heavy metal Probot (creado por Dave Grohl, líder de los Foo Fighters), mientras que Ben se dedicó a proyectos alternativos de Seattle, como Wellwater Conspiracy, y salió de gira como telonero de Mark Lanegan (Screaming Trees). 

Tras resolver aparentemente sus problemas, la banda volvió a llenar estadios y lanzó el aclamado álbum King Animal (2012). Sin embargo, la reconciliación sufrió un duro golpe el 18 de mayo de 2017, cuando la prematura y trágica muerte de Chris Cornell puso fin definitivamente a la actividad de Soundgarden. 

Tres décadas después de su lanzamiento, Down on the Upside es recordado no solo como el catalizador de una ruptura, sino también como uno de los álbumes de rock más infravalorados de la década de 1990, que representa el momento más crudo y sin filtros de Soundgarden, transformándolo en un clásico. 

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Estudiante de periodismo y aficionado al rock, especialmente al heavy metal, le gustan bandas como Judas Priest, Black Sabbath y, en particular, Iron Maiden, banda que ha visto tres veces, que sigue desde los 12 años y cuyo sueño es ver un concierto en Londres. Su primer contacto con la música heavy fue jugando a Guitar Hero, y nunca paró. Siempre le ha gustado escribir y la música es una de sus pasiones. Dentro del género, considera a Steve Harris, Bruce Dickinson, Rob Halford y Ozzy Osbourne sus ídolos.